EL ARTE ARGENTINO Y SUS PROTAGONISTAS
Ediciones institucionales
2005

Curiosa y muy especial pieza escultórica la que presenta esta artista, para detallar cuyos aspectos resultará, progresiva e imprescindiblemente, debiendo recurrir a notas surgidas de sus objetivos, sus motivos y sus pensamientos.
Lo que se ve es un pequeño tronco de árbol, convenientemente mutilado y convertido en un bloque macizo (todo ha sido motivo de una presentación muy cuidada y con acentos de neta elegancia) al cual se ha amarrado una bolsa de cuerdas de la cual comienza a emerger una escultura mas pequeña, en la que se adivinan las características de alguna antigua estatua perteneciente a un grupo cultural tan indígena como primitivo, todo ello encerrado dentro de una delicada vitrina, a tono con la índole general del envío. La autora, que adjudica, y con gran justicia, ingente valor a lo ancestral (y la talla que surge de la bolsa es eso, testimonio de antepasados), se ha propuesto “reaprender procesos escultóricos de culturas antiguas”, y piensa, más que en el objeto, en el “fenómeno del hacer” o, dicho en otras apalabras, pero sin alterar su sentido, en “ser parte del misterioso devenir del puñado de tierra en objeto estético” (la figura está hecha de arcilla), “recogidas en nuestro país, limpiadas de impurezas, mezcladas con agentes naturales para obtener la plasticidad adecuada y después modelar”.

Luego continúa: “Sobre el regazo parto de una bolita que cabe en el hueco de la palma de la mano, mis herramientas son las manos mismas, algunas plumas encontradas, un palito seco y piedritas de canto rodado”. Como en un juego comenzaron a aparecer, en unidad de pensamiento y obra, y se dan turnos, “los recuerdos y la novedad”; sólo queda después la admiración, que incluye otros pasos, la autora presenta su trabajo, “mostradas como curiosidad de otros tiempos”.
Una muy fina obra que nos acerca esta creativa escultora, producto de una extensa tarea de investigación de diferentes culturas.

César Magrini
Escritor, periodista y Crítico de Arte

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OPINIÓN SOBRE LA OBRA ESCULTÓRICA Y PICTÓRICA DE PATRICIA STAUB

Hay en general, en la obra de esta artista, una perfección técnica, una fortaleza vital y un soplo de madura poesía, que sin exageración alguna la vuelven admirable. No caben dudas de que su temperamento la lleva a ejercer un neoclasicismo de raíces muy antiguas, de la más noble prosapia, y a menudo a de nutrir sus raíces en la estatuaria antigua, no con la censurable facilidad de la copia, sino sacando de su inspiración piezas de factura y de expresión sencillamente perfectas. Por que no es fácil, como ella lo hace, esa espontaneidad hecha de frescura que se nota en la totalidad de sus trabajos, a los que sin vacilación alguna se puede calificar de soberbios, pues unen la nobleza, la grandeza del pasado con la plurivalencia de un presente rico en hallazgos, difíciles de ser encontrados, de manera tan generosa en nuestros días. Pongo como ejemplo esa espléndida cabeza en alabastro, “Athenea” ( ha de tratarse de Atenea, la diosa de la sabiduría entre los griegos), o la dulzura que representa saber extraer del bronce, como por ejemplo “Three Ladies”, donde la fuerza del buril o del cincel, sin debilitarse un solo momento, sabe también hablar en profundidad a los sentimientos.

César Magrini
Escritor, periodista y Crítico de Arte
Buenos Aires, 16 de marzo de 1995

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La escultora Patricia Staub tiene una excelente calidad de oficio y un grado notable de expresividad. Sus piazas lucen la virtud innegable de estar plantadas con seguridad y con fuerza en el espacio, no como meras representaciones, sino como formas plásticas efectivas. La temática que aborda, centrada en el cuerpo humano, revela que está interesada en obtener una expresión en la que la belleza, entendida en primer lugar en el sentido clásico de la armonía, es una concepción que seduce a la artista, o mejor, que es natural a ella, le es propia, familiar. Figuras individuales o conjuntos de figuras, desnudos y cabezas, le permiten al artista hacer uso de una manejo de la materia que tanto se orienta hacia el orden clásico de la claridad formal, como hacia un juego casi pictórico de ritmos y contrastes.

Horacio Safons
Asociación Argentina de Críticos de Arte
Asociación internacional de Críticos de Arte
San Fernando, Agosto de 1999

 
 
 
 
 
 

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